Estudio de la atalaya | Semana del 29 al 4 Enero
1. ¿Cómo sabemos que para Jehová nuestras oraciones son importantes?
Jehová nos demuestra que nuestras oraciones son importantes porque él mismo se ha reservado la tarea de escucharlas. Aunque ha delegado muchas responsabilidades a los ángeles y a su Hijo, la Biblia dice que Jehová es “el que escucha las oraciones” (Sal. 65:2). Esto nos enseña que quiere oírnos personalmente, sin intermediarios. No ve la oración como algo secundario, sino como una parte esencial de nuestra relación con él.
Además, Jehová invita a todas las personas a acercarse a él mediante la oración, sin importar su situación o experiencia espiritual. El hecho de que permita que “toda clase de personas” se dirijan a él demuestra que se interesa de verdad por cada uno de nosotros. Nuestras palabras, sentimientos y preocupaciones tienen valor para él.
También sabemos que nuestras oraciones son importantes porque Jehová desea una relación cercana con sus siervos. Cuando oramos, no solo pedimos ayuda, sino que fortalecemos nuestra amistad con él. Saber que nos escucha con cariño nos da confianza y nos anima a hablarle con libertad y sinceridad.
2. ¿Qué buen ejemplo nos dejó el apóstol Pablo?
El apóstol Pablo nos dejó un excelente ejemplo al orar regularmente por otros. Él no limitaba sus oraciones a sus propios problemas, sino que incluía a muchos hermanos. A los cristianos de Éfeso les dijo que siempre los mencionaba en sus oraciones (Efes. 1:16), lo que demuestra un interés constante y sincero por su bienestar espiritual.
Pablo también oraba de manera personal por algunos hermanos en particular. En una carta a Timoteo, le aseguró que se acordaba de él en sus ruegos “día y noche” (2 Tim. 1:3). Esto nos enseña que a Jehová le agradan las oraciones específicas y llenas de cariño.
A pesar de enfrentar persecuciones, encarcelamientos y problemas de salud (2 Cor. 11:23; 12:7, 8), Pablo no dejó que sus dificultades lo absorbieran por completo. Su ejemplo nos anima a pensar en los demás y a dedicar tiempo en nuestras oraciones a nuestros hermanos.
3. ¿Por qué puede que a veces se nos olvide orar por otros?
A veces se nos olvida orar por otros porque la vida diaria puede ser muy exigente. Las preocupaciones, responsabilidades y problemas personales pueden ocupar tanto nuestra mente que terminamos concentrándonos solo en lo que nos afecta directamente. Sin darnos cuenta, nuestras oraciones pueden volverse repetitivas y centradas solo en nosotros.
Vivimos en un sistema que genera estrés constante, y eso puede afectar incluso nuestra vida espiritual. Cuando estamos cansados o preocupados, es fácil olvidar que otros hermanos también están pasando por pruebas difíciles.
Reconocer esta tendencia es importante, porque nos permite corregirla. Si notamos que solo oramos por nuestras necesidades, podemos pedirle ayuda a Jehová para ampliar nuestra manera de orar y recordar a los demás con más frecuencia.
4, 5. ¿En qué sentido tienen “un efecto poderoso” las oraciones que hacemos por otros?
Las oraciones por otros tienen “un efecto poderoso” porque Jehová las toma en cuenta al actuar. Santiago 5:16 explica que la oración del justo puede influir en las circunstancias. Jesús mismo oró por Pedro para que su fe no fallara, y esa oración lo fortaleció en un momento crítico (Luc. 22:32).
El apóstol Pablo también confiaba plenamente en el poder de la oración. Cuando estuvo bajo arresto domiciliario, expresó su esperanza de ser liberado gracias a las oraciones de los hermanos (Filem. 22). Poco después, fue liberado, lo que demuestra que Jehová puede usar las oraciones para cambiar el rumbo de una situación.
Esto no significa que obliguemos a Jehová a actuar, pero sí que él valora lo que nos preocupa. A veces decide conceder lo que pedimos porque encaja con su voluntad. Esto nos motiva a orar con fe y luego confiar en que él hará lo que sea mejor (Sal. 37:5).
6. ¿Qué efecto tiene en nuestros sentimientos orar por otros?
Orar por otros nos ayuda a cultivar tierna compasión. Al pensar en sus problemas y sufrimientos, nuestro corazón se vuelve más sensible. La Biblia nos anima a tener los mismos sentimientos unos por otros (1 Ped. 3:8), y la oración es una excelente manera de lograrlo.
Cuando oramos por los demás, el cariño por ellos crece. Aunque no sepan que los mencionamos en nuestras oraciones, nos sentimos más unidos y cercanos. Esto fortalece los lazos de la hermandad cristiana.
Además, orar por alguien suele despertar en nosotros el deseo de ayudarlo de forma práctica. Así, nuestras acciones pueden convertirse en parte de la respuesta a nuestras propias oraciones, lo que nos llena de satisfacción espiritual.
7. ¿Por qué orar por otros nos ayuda a ver nuestros problemas desde la perspectiva correcta?
Orar por otros nos ayuda a no centrarnos solo en nosotros mismos. Filipenses 2:3, 4 nos anima a interesarnos por los demás, y eso nos permite ver nuestros problemas de una manera más equilibrada. Al hacerlo, evitamos sentir que somos los únicos que sufrimos.
Cuando pensamos en las dificultades que enfrentan hermanos en todo el mundo, recordamos que todos vivimos en un sistema controlado por Satanás (1 Juan 5:19). Esto nos ayuda a aceptar mejor nuestras pruebas y a no desanimarnos en exceso.
Además, esta perspectiva fortalece nuestra confianza en Jehová. Sabemos que él cuida de toda la hermandad y que no estamos solos en nuestras luchas.
8. ¿Por quiénes podemos orar?
Podemos orar por muchos grupos de personas. Por ejemplo, por hermanos enfermos, jóvenes que enfrentan presiones en la escuela y por los mayores que necesitan apoyo. Estas oraciones demuestran que nos interesamos de verdad por su bienestar.
También es importante orar por quienes sufren oposición, ya sea de su familia o de las autoridades. Jesús advirtió que sus seguidores enfrentarían este tipo de pruebas (Mat. 10:18, 36).
Aunque no conozcamos personalmente a todos los hermanos, al orar por ellos obedecemos el mandato de Jesús de amarnos unos a otros (Juan 13:34). Jehová valora mucho ese amor.
9. ¿Por qué debemos orar por los hermanos con responsabilidades y por sus esposas?
Los hermanos con responsabilidades llevan una gran carga, pues atienden las necesidades espirituales de muchos mientras enfrentan sus propios problemas. Orar por ellos los fortalece y les recuerda que cuentan con el apoyo de la congregación (1 Tes. 5:12, 13).
Muchos de estos hermanos se desgastan por el bien de los demás (2 Cor. 12:15). Aunque no conozcamos todas sus preocupaciones, Jehová sí las conoce y puede ayudarlos mediante nuestras oraciones.
También es importante orar por sus esposas, quienes los apoyan lealmente y hacen sacrificios personales. Jehová valora ese apoyo silencioso y fiel.
10, 11. ¿Le gustan a Jehová las oraciones que abarcan a muchos hermanos?
A Jehová le agradan las oraciones que abarcan a muchos hermanos. A veces no conocemos las necesidades específicas de cada uno, pero las oraciones generales reflejan nuestro deseo de que todos reciban ayuda y consuelo.
Estas oraciones demuestran que confiamos en que Jehová conoce cada situación en detalle. La Biblia anima a orar por todos los santos (Efes. 6:18), lo que muestra que este tipo de oración es apropiado y valioso.
Además, estas oraciones reflejan que tenemos “amor a toda la hermandad” (1 Ped. 2:17), algo que Jehová aprecia profundamente.
12. ¿Por qué ser observadores nos ayuda a hacer oraciones más específicas?
Ser observadores nos permite notar necesidades que tal vez otros no ven. Al fijarnos en los problemas y desafíos de los hermanos, nuestras oraciones se vuelven más personales y significativas.
Esto también aumenta nuestra empatía. Romanos 12:15 nos anima a compartir los sentimientos de los demás, y la observación atenta nos ayuda a hacerlo mejor.
Las oraciones específicas muestran que nuestro interés es genuino y fortalecen los lazos de amor dentro de la congregación.
13. ¿Podemos orar por hermanos que no conocemos?
Sí, podemos orar por hermanos que no conocemos personalmente. Incluso podemos mencionarlos por nombre, como los hermanos encarcelados en distintos países cuyos nombres aparecen en jw.org.
Mencionar sus nombres nos ayuda a sentirlos más cercanos y a recordarlos con mayor facilidad en nuestras oraciones.
Esto demuestra que el amor cristiano no tiene límites y que Jehová valora que nos interesemos por todos nuestros hermanos.
14, 15. ¿Qué nos ayudará a hacer oraciones más específicas?
Imaginar la situación diaria de nuestros hermanos nos ayuda a orar con más detalle. Pensar en cómo nos sentiríamos en su lugar despierta empatía y nos ayuda a pedir cosas concretas (Heb. 13:3).
Podemos pedir, por ejemplo, que Jehová les dé fuerzas, que las autoridades sean razonables o que puedan dar un buen testimonio (1 Tim. 2:1, 2).
Estas oraciones específicas muestran que nuestro amor abunda y que no es superficial (1 Tes. 3:12).
16. ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de orar?
Debemos recordar que Jehová ya conoce todas las cosas. Mateo 6:8 nos asegura que él sabe lo que necesitamos incluso antes de pedirlo.
Por eso, no oramos para informarlo ni para decirle cómo actuar, sino para expresar nuestro amor y confianza en él.
Jehová se alegra cuando oramos por otros porque eso demuestra que imitamos su amor y su interés por las personas.
17, 18. ¿Por qué sabemos que nuestras oraciones no le pasan desapercibidas a Jehová?
Aunque no siempre veamos resultados inmediatos, Jehová nota nuestras oraciones porque reflejan amor sincero por nuestros hermanos. La Biblia dice que él no olvida ese amor (Heb. 6:10).
Así como un padre se alegra al ver que un hijo se preocupa por su hermano, Jehová se complace cuando oramos por los demás.
Además, en algunas ocasiones, nuestras oraciones sí influyen en una situación. Esto nos anima a nunca dejar de incluir a nuestros hermanos en nuestras oraciones (2 Tes. 1:3).
¿QUÉ CONTESTARÍAS?
Nuestras oraciones tienen “un efecto poderoso” porque Jehová las toma en cuenta y puede usarlas para fortalecer, animar o dirigir situaciones según su voluntad.
Debemos hacer oraciones por grupos de hermanos porque no conocemos todas sus necesidades, y así demostramos amor a toda la hermandad.
Cuando oramos por hermanos concretos, podemos ser observadores, mencionarlos por nombre y hacer peticiones específicas, mostrando un amor sincero y práctico.