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Seamos Mejores Maestros

Personajes:

  • Sofía (Testigo de Jehová)
  • Daniela (vecina, de otra religión)

[Sofía toca la puerta. Daniela abre, un poco ocupada pero amable.]

Sofía: Hola, buenos días. Soy Sofía. La vez pasada pasé por aquí y me quedé pensando en algo que dijo: que le gusta aprender, pero que también le preocupa cuando la religión “acomoda” las cosas a su manera. ¿Sigue siendo buen momento para conversar dos minutitos?

Daniela: Hola, Sofía. Sí, puedo… pero te aviso algo: tengo una duda medio directa.

Sofía: Está bien, gracias por decírmelo. Dígame con confianza.

Daniela: He escuchado que ustedes… los Testigos de Jehová… cambiaron la Biblia para que diga lo que ustedes creen. Eso me incomoda, porque para mí la Biblia es sagrada.

Sofía: Entiendo perfectamente por qué le incomoda. Si yo pensara que alguien “editó” la Palabra de Dios para ganar una discusión, también me preocuparía. Gracias por decirlo sin rodeos. ¿Le pasó que alguien se lo dijo como acusación, o lo leyó en algún lado?

Daniela: Me lo dijeron. Como que “ellos tienen su propia Biblia”.

Sofía: Ya veo. Mire, le respondo con calma y con honestidad: no hemos cambiado la Biblia para que encaje con nuestras creencias. De hecho, la idea es la contraria: si notamos que una creencia nuestra no encaja con la Biblia, lo que cambiamos es la creencia, no la Biblia.

Daniela: ¿Y entonces la Traducción del Nuevo Mundo?

Sofía: Buena pregunta. La Traducción del Nuevo Mundo empezó a publicarse en 1950, pero mucho antes ya estudiábamos la Biblia a fondo usando otras traducciones que estaban disponibles. O sea, no es que primero “inventamos” una Biblia y después armamos doctrinas.
Y algo importante: cuando conversamos con la gente, podemos usar la Biblia que usted tenga; no nos molesta.

Daniela: Ok… pero ¿cómo sé que no está “ajustada”?

Sofía: Le propongo algo sencillo: en vez de pedirme que me crea, compárelo con su propia Biblia. El tema se nota especialmente en creencias que nosotros ya teníamos desde antes de 1950. Por ejemplo, tres ideas:

Daniela: A ver.

Sofía: Primero, la Trinidad. Nosotros creemos que Dios no es una Trinidad, porque la Biblia presenta a Jehová como un solo Dios verdadero y a Jesús como su Hijo. Por ejemplo, Deuteronomio 6:4 dice: “Jehová… Jehová uno es”. Y Jesús dijo: “El Padre es mayor que yo” (Juan 14:28). La idea es: no estamos “rebajando” a Jesús; lo respetamos muchísimo, pero la Biblia muestra una diferencia entre el Padre y el Hijo. JW.org

Daniela: Eso siempre genera discusión…

Sofía: Lo sé, y no quiero discutir. Solo quiero mostrarle que no depende de una sola traducción, porque esos textos existen en muchas Biblias.

Daniela: Ya.

Sofía: Segundo, el infierno de fuego. Nosotros no creemos que los malos sufran eternamente en llamas. La Biblia dice: “El salario del pecado es la muerte” (Romanos 6:23) y también: “El alma que peca, morirá” (Ezequiel 18:4). Si el castigo final es muerte, entonces no encaja con la idea de tormento eterno.

Daniela: Pero mucha gente cree lo contrario.

Sofía: Sí, y no los critico. A veces uno aprende algo desde niño y lo da por hecho. Por eso me gusta ir despacio y escuchar.

Daniela: ¿Y la tercera?

Sofía: El Reino de Dios. Nosotros creemos que el Reino es un gobierno real, no solo “algo en el corazón”. Daniel 2:44 dice que Dios establecerá un Reino que “acabará con” otros reinos y “subsistirá para siempre”. Eso suena a un gobierno con autoridad, no solo a un sentimiento.

Daniela: Mmm… suena coherente. Pero igual me queda la duda: ¿por qué ustedes cambiaron algunas enseñanzas con el tiempo?

Sofía: Gracias por preguntar eso, porque es un punto sensible. Mire, cuando uno estudia, a veces entiende mejor un tema con los años. Si vemos que algo no encaja perfectamente con la Biblia, no lo defendemos por orgullo. Ajustamos la idea para alinearnos más con las Escrituras.
Y aquí intento aplicar un consejo bíblico: hablar con ternura y mostrar interés genuino, no ganar debates. (1 Tesalonicenses 2:7, 8).

Daniela: Eso me gustó. Porque yo sí quería preguntar, pero sin pelear.

Sofía: Exacto. Y le agradezco su sinceridad.
¿Le parece si la próxima vez vemos un solo punto con calma —por ejemplo, el del Reino— usando su propia Biblia? Así usted misma decide si tiene sentido o no.

Daniela: Sí, eso me parece justo. ¿Cuándo podrías pasar?

Sofía: Cuando a usted le venga bien. Y gracias otra vez por expresarlo con respeto. De verdad valoro lo que piensa.

Daniela: Está bien, Sofía. Nos vemos.

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