Estudio Biblico de la Congregacion
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Leccion 45
Un reino dividido
¿Por qué le dio Jehová tanta sabiduría a Salomón?
- Porque Salomón fue humilde y pidió lo correcto. Reconoció que era joven y pidió “un corazón obediente” para gobernar bien y distinguir entre lo bueno y lo malo, y eso le agradó a Jehová.
- Porque quería servir al pueblo, no beneficiarse a sí mismo. Jehová notó que Salomón no pidió riquezas ni prestigio, sino discernimiento para ayudar a la gente.
- Porque Jehová quería que Israel tuviera decisiones justas y buena guía. Se vio claro en casos difíciles, como cuando Salomón resolvió el conflicto de las dos madres con gran discernimiento.
¿Cómo mostró Jehová que le gustaba el templo?
- Hizo caer fuego del cielo y consumió las ofrendas. Fue una señal clara de que Jehová aceptaba esa adoración.
- Su gloria llenó el templo. La presencia de Jehová se manifestó de forma evidente y causó profundo respeto.
- El pueblo reaccionó con adoración y gratitud. Al ver lo que pasó, se inclinaron y alabaron a Jehová, confirmando que entendieron que él estaba aprobando lo que se hacía allí.
¿Qué nos enseña este relato acerca de Jehová?
- Jehová escucha y responde a las oraciones sinceras. No ignoró la petición de Salomón: le concedió sabiduría y mostró aprobación en la dedicación del templo.
- Jehová es generoso y recompensa buenas motivaciones. Cuando pedimos ayuda para servir mejor a otros, Jehová se alegra y puede bendecir mucho.
- Jehová merece devoción exclusiva. Cuando Salomón se desvió por la influencia de esposas que no adoraban a Jehová, Jehová se indignó; eso enseña que la idolatría no es “un detalle”, sino algo serio.
- Jehová cumple lo que anuncia. Advirtió que el reino sería dividido, y lo que dijo se cumplió (la división en Israel y Judá).
- Jehová aclara su voluntad a su debido tiempo. Usó al profeta Ahíya y una ilustración muy clara (el manto dividido) para que se entendiera el mensaje.
- Jehová no aprueba la adoración manipulada por miedo o conveniencia. Jeroboán, por temor a perder el poder, desvió al pueblo con becerros de oro; el relato muestra que Jehová no apoya ese tipo de “religión a medida”.
¿Qué lecciones prácticas podemos aprender?
- Pide sabiduría como prioridad. Salomón empezó bien porque pidió discernimiento para hacer lo correcto. En la vida diaria, pedirle a Jehová sabiduría nos ayuda a decidir con calma y justicia, no por impulso.
- Cuida tu corazón: el desvío suele ser “poco a poco”. Salomón no cayó de golpe; se fue enfriando por malas influencias. Esto nos recuerda que pequeñas concesiones repetidas pueden alejarnos de Jehová.
- Elige bien tus influencias cercanas (amistades y pareja). El relato conecta la “mezcla” con quienes no comparten la adoración a Jehová con consecuencias dolorosas; por eso es sabio buscar compañía que fortalezca la fe.
- Escucha el consejo maduro, no solo el que suena “más fuerte”. Rehoboam rechazó a los ancianos y escuchó a sus amigos, y esa dureza rompió la unidad del pueblo. Hoy, escuchar consejo equilibrado evita muchos problemas.
- No tomes decisiones por miedo a perder control. Jeroboán creó una “adoración alternativa” por temor a que lo rechazaran. Eso enseña que el miedo puede llevar a medidas incorrectas que dañan la espiritualidad.
- No reemplaces la adoración verdadera por lo “más cómodo”. Jeroboán vendió la idea de “Jerusalén está lejos”, pero esa comodidad terminó alejando al pueblo de Jehová. Hoy, la lección es: lo espiritual merece esfuerzo, porque protege nuestra relación con Dios.