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Estudio Biblico de la Congregacion | Una prueba en el monte Carmelo

LECCIÓN 46

Una prueba en el monte Carmelo

  • Elías propuso una prueba pública para que el pueblo viera con claridad quién era el Dios verdadero: se preparaban dos ofrendas y cada lado llamaba a su dios; el Dios que respondiera con fuego sería el verdadero.
  • Los profetas de Baal estuvieron llamando todo el día, pero no hubo respuesta. Eso dejó en evidencia que Baal no tenía poder real.
  • Elías preparó su ofrenda, incluso la empapó con agua, y oró para que el pueblo reconociera a Jehová. La prueba no era un “show”, era una forma de ayudar a la gente a decidirse y volver a la adoración verdadera.
  • Jehová respondió de inmediato enviando fuego del cielo, consumiendo la ofrenda. Y el pueblo reaccionó reconociendo: “¡Jehová es el Dios verdadero!”.
  • Después, Jehová también contestó cuando Elías siguió actuando con fe: tras la sequía, volvió la lluvia, confirmando que Jehová no solo puede enviar fuego, sino también controlar el clima y bendecir a su pueblo.
  • Este relato encaja con lo que dice Santiago: la oración del siervo fiel tiene gran efecto; Elías oró para que no lloviera y luego oró otra vez, y la lluvia volvió.
  • Jehová quiere que su nombre sea conocido y respetado. El objetivo no era “ganar una discusión”, sino ayudar al pueblo a reconocer quién es el Dios verdadero, tal como expresa Salmo 83:18: que todos sepan que su nombre es Jehová y que él es el Altísimo.
  • Jehová no es indiferente cuando se promueve la adoración falsa. Cuando Acab y Jezabel impulsaron el culto a Baal, Jehová actuó en el momento apropiado para defender la adoración pura y ayudar al pueblo a decidirse.
  • Jehová escucha oraciones sinceras y con buenos motivos. Santiago recalca que Elías era “como nosotros”, pero cuando oró con fervor, Jehová respondió: primero con la sequía y luego con la lluvia. Eso muestra que Jehová oye y actúa.
  • Jehová tiene poder real sobre la naturaleza y cumple lo que promete. La respuesta con fuego y el fin de la sequía dejaron claro que Jehová no es una idea: es el Dios vivo que puede intervenir y cumplir su palabra.
  • Jehová apoya a sus siervos leales cuando están bajo presión. Aunque Elías parecía estar solo frente a una mayoría, Jehová lo sostuvo para que cumpliera su asignación y fortaleció su fe para seguir adelante.
  • Jehová es paciente, pero también firme. Dio una oportunidad clara para que el pueblo viera la verdad y tomara una decisión, y luego actuó para quitar lo que estaba engañando y dañando a la nación.
  • No “cojear” entre dos opiniones. El relato nos anima a decidirnos por Jehová de corazón, sin mezclar la adoración verdadera con ideas o prácticas que desvían la lealtad a Dios.
  • Confiar en el poder de la oración, aunque nos sintamos imperfectos. Santiago dice que Elías tenía sentimientos como los nuestros; aun así, sus oraciones tuvieron efecto. Eso nos anima a orar con fe y constancia.
  • No juzgar la verdad por “cantidad” o “popularidad”. 450 profetas y toda una moda religiosa no significaban que Baal fuera real. Hoy también, lo correcto no siempre es lo más popular.
  • Ser valientes y claros, pero con buen propósito. Elías habló directo, pero buscaba que el pueblo volviera a Jehová. Nosotros también podemos defender lo correcto con respeto, sin discutir por orgullo.
  • Perseverar hasta ver la respuesta. El fin de la sequía no se “vio” al instante; Elías siguió adelante con fe hasta que llegó la lluvia. Lección: no rendirnos rápido cuando pedimos ayuda a Jehová.
  • Reconocer la raíz de los problemas espirituales. Acab culpó a Elías, pero el problema real era la adoración falsa. Lección: cuando hay crisis, conviene analizar con humildad qué necesitamos corregir, en vez de culpar a otros.

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