Estudio Biblico de la Congregacion | El hijo de una viuda vuelve a vivir
¿Cómo mostró la viuda de Sarepta que confiaba en Jehová? (2-4 respuestas)
- Obedeció aunque tenía poquísimo: aun cuando dijo que solo le quedaba harina y aceite para “la última comida”, hizo primero el pan para Elías, confiando en la promesa de Jehová.
- Puso la palabra de Jehová por encima del miedo: Elías le dijo “No tengas miedo” y ella actuó “de acuerdo con las palabras” que él le transmitió de parte de Jehová.
- Siguió confiando día tras día: vio que Jehová cumplía lo prometido porque la harina y el aceite no se acababan durante la sequía.
¿Cómo sabemos que Elías era de verdad un profeta de Dios? (2-4 respuestas)
- Lo que anunció en nombre de Jehová se cumplió: la promesa sobre la harina y el aceite se hizo realidad exactamente.
- Jehová respondió sus oraciones: cuando Elías le suplicó a Jehová por el niño, Jehová lo escuchó y el niño revivió.
- Hasta la propia viuda lo reconoció: ella dijo que Elías era “realmente un hombre de Dios” y que las palabras de Jehová en su boca eran verdad.
¿Qué nos enseña este relato acerca de Jehová?
- Jehová no es parcial y ve el corazón. Aunque la viuda no era israelita, Jehová se fijó en ella y la ayudó. Eso nos enseña que Jehová puede apoyar a personas de cualquier lugar cuando ve fe sincera.
- Jehová puede proveer incluso cuando parece imposible. La situación era extrema (sequía y casi sin comida), pero Jehová hizo que la harina y el aceite alcanzaran. Esto muestra que Jehová tiene recursos y maneras de ayudar que a veces no imaginamos.
- Jehová cumple lo que promete. Elías transmitió una promesa clara y se cumplió tal cual. Eso refuerza la idea de que Jehová es confiable: cuando él dice algo, se puede creer.
- Jehová se interesa por las necesidades diarias. No solo se trata de “cosas grandes”; Jehová se preocupó por alimento y agua, lo básico. Esto conecta con el ejemplo de Jesús sobre los cuervos: si Dios cuida de ellos, con más razón puede cuidar de nosotros.
- Jehová es compasivo cuando sufrimos. La muerte del niño fue un dolor enorme para la madre. Jehová escuchó la súplica y devolvió la vida al niño, mostrando que le importa nuestro sufrimiento y que tiene poder para actuar.
- Jehová fortalece la fe con hechos. La viuda no solo oyó palabras: vio resultados (provisión constante y luego el milagro con su hijo). Eso la llevó a estar más segura de que lo que se decía de parte de Jehová era verdad.
¿Qué lecciones prácticas podemos aprender?
- Poner a Jehová primero, aun con miedo, fortalece la fe. La viuda estaba asustada porque pensaba que ya no le alcanzaba, pero actuó según la instrucción. A veces la fe se demuestra justo cuando hacemos lo correcto aunque nos cueste.
- La generosidad no depende de tener mucho. Ella dio de lo poco que tenía. Eso enseña que Jehová valora la disposición y el corazón, no la cantidad.
- No vivir consumidos por la preocupación por lo material. El punto no es “nunca voy a tener problemas”, sino recordar que Jehová sabe lo que necesitamos y puede sostenernos. Esa confianza puede calmarnos cuando sentimos ansiedad.
- En momentos de dolor, hablar con Jehová y pedir ayuda es clave. Elías oró con sinceridad y urgencia. Nosotros también podemos desahogarnos en oración cuando algo nos supera o nos rompe el corazón.
- Evitar prejuicios y valorar a las personas por su disposición. Jehová ayudó a alguien fuera de Israel. Eso nos anima a no “etiquetar” a la gente por su origen o entorno, y a ver quién tiene un corazón receptivo.
- Recordar experiencias de ayuda aumenta nuestra confianza. La viuda pasó de la angustia a una convicción fuerte. Una lección práctica es guardar en mente (o anotarlo) cómo hemos visto ayuda en momentos difíciles, para tener más fuerzas la próxima vez.