Estudio Biblico de la Congregacion | El guerrero y la niña
¿Crees que fue fácil para la niña israelita hablar con la esposa de Naamán?
- No fue fácil, porque la niña estaba lejos de su hogar y su familia.
Ella había sido llevada cautiva a Siria y vivía como sirvienta en una casa extranjera. Estar en un país desconocido y en una situación tan difícil seguramente la hacía sentir triste o insegura. - Tampoco era fácil porque servía a personas que no adoraban a Jehová.
La niña sabía que su fe era diferente a la de la familia de Naamán, y aun así se atrevió a hablar de Jehová y de su profeta. - Podía tener miedo de que no la tomaran en serio.
Como era joven y sirvienta, tal vez pensó que no escucharían su consejo o que podrían molestarse con ella. - Aun así, habló porque quería ayudar.
La compasión que sentía por Naamán fue más fuerte que su miedo. Su deseo sincero de ayudarla impulsó a hablar.
¿Qué piensas que la ayudó a ser tan valiente?
- Su amor y confianza en Jehová.
La niña estaba convencida de que Jehová podía ayudar a Naamán. Esa fe fuerte le dio valor para hablar, aunque la situación fuera difícil. - Conocía el poder de Jehová y de su profeta Eliseo.
Ella no habló por rumores, sino porque sabía que Jehová hacía milagros. Esa seguridad la ayudó a expresarse con confianza. - Su buen corazón y su deseo de ayudar a otros.
En lugar de guardar resentimiento por lo que había vivido, pensó en el bienestar de Naamán. Eso muestra que tenía un corazón bondadoso. - Jehová la apoyó y le dio valor.
Aunque no se menciona directamente, el resultado demuestra que Jehová bendijo su valentía y sus buenas intenciones.
Reflexión basada en el relato y los textos bíblicos
(Mateo 21:16; 2 Reyes 5:1-19; Lucas 4:27)
¿Qué nos enseña este relato acerca de Jehová?
- Jehová puede usar a personas humildes para lograr cosas importantes.
La niña no era famosa ni poderosa, pero Jehová la usó para ayudar a un jefe del ejército y para dar a conocer su nombre. Esto demuestra que Jehová valora a todos, sin importar la edad o la posición. - Jehová escucha y bendice la fe sincera.
La fe de la niña y la obediencia final de Naamán fueron recompensadas. Jehová respondió porque vio un corazón sincero. - Jehová no muestra favoritismo.
Naamán no era israelita, pero Jehová lo curó. Esto confirma que Jehová se interesa por personas de todas las naciones, como también mencionó Jesús en Lucas 4:27. - Jehová actúa de maneras sencillas.
La curación no ocurrió con algo espectacular, sino mediante una instrucción simple. Jehová demuestra que su poder no necesita impresionarnos, sino enseñarnos humildad. - Jehová merece que confiemos plenamente en él.
Cuando Naamán dejó a un lado su orgullo y obedeció, recibió la bendición. Jehová siempre cumple lo que promete. - Jehová hace que incluso los niños lo alaben.
Tal como dice Mateo 21:16, Jehová puede hacer que “de la boca de los pequeños” salga alabanza verdadera.
¿Qué lecciones prácticas podemos aprender?
- Nunca somos demasiado jóvenes para hablar de Jehová.
La niña israelita nos enseña que incluso los niños pueden dar un buen testimonio y ayudar a otros a conocer a Dios. - Hablar de Jehová requiere valor, pero él nos apoya.
A veces sentimos miedo de hablar de nuestra fe, pero este relato nos anima a confiar en que Jehová nos dará fuerzas. - La humildad es clave para recibir bendiciones.
Naamán casi pierde su curación por orgullo. Aprendemos que obedecer a Jehová, aunque parezca sencillo, trae grandes beneficios. - Jehová puede usar situaciones difíciles para hacer el bien.
Aunque la niña estaba en una situación dolorosa, Jehová la usó para ayudar a otros y fortalecer la fe de muchas personas. - Nuestros comentarios pueden cambiar la vida de otros.
Una sola frase de la niña llevó a la curación de Naamán y a que él reconociera a Jehová como el Dios verdadero. - Confiar en Jehová siempre vale la pena.
Este relato nos recuerda que Jehová nunca abandona a quienes confían en él, sin importar lo pequeñas que parezcan sus acciones.