estudio de la atalaya

Estudio de la Atalaya | Tú eres muy valioso

Estudio de la atalaya

1, 2. ¿Qué nos ayudará a convencernos de que somos muy valiosos para Jehová?

Analizar cómo Jesús trató a las personas nos ayuda a convencernos de nuestro valor. Él reflejó perfectamente la manera de pensar de su Padre, tratando con dignidad y respeto incluso a quienes se sentían insignificantes. Al hacerlo, mostró que Jehová valora profundamente a los humildes y a los que otros pasan por alto, porque Jesús siempre imitó a su Padre en todo.

Leer relatos bíblicos donde Jesús anima, escucha y cuida a las personas fortalece nuestra autoestima espiritual. Jesús nunca humilló ni descartó a nadie; al contrario, levantó a los que estaban abatidos. Esto nos enseña que, si Jesús nos valora así, Jehová también nos considera personas muy valiosas, sin importar cómo nos haya tratado el mundo.

Recordar que Jehová cumple sus promesas nos da seguridad. La Biblia muestra que él promete llenar de gloria lo que otros consideran pequeño o sin valor. Cuando meditamos en textos como Ageo 2:7, entendemos que Jehová ve potencial y valor donde otros no lo ven, y eso incluye nuestra propia vida y servicio.

3. ¿Cómo trató Jesús a las personas de Galilea que acudieron a él?

Jesús las trató con profunda compasión y empatía. Al verlas “maltratadas y abandonadas como ovejas sin pastor”, no las juzgó ni las rechazó, sino que se interesó sinceramente por ellas. Su reacción muestra que Jehová se conmueve al ver el sufrimiento de las personas y desea ayudarlas.

Las trató con dignidad, a diferencia de los líderes religiosos de la época. Aunque otros las consideraban ignorantes o las llamaban “gente maldita”, Jesús no las menospreció. Al contrario, les dedicó tiempo, las escuchó y les enseñó con respeto, demostrando que para Jehová todas las personas tienen valor.

Además, Jesús actuó para ayudarlas de manera práctica. No solo les enseñó buenas noticias, sino que también las curó de sus enfermedades. Y para que más personas recibieran ayuda, capacitó a sus apóstoles y les dio autoridad para predicar y curar, mostrando su deseo de que nadie quedara sin atención espiritual ni alivio.

4. ¿Qué aprendemos de la manera como Jesús trató a las personas humildes?

Aprendemos que Jehová valora profundamente a las personas humildes. Jesús trató con bondad y respeto a quienes el mundo despreciaba, dejando claro que para él y para su Padre esas personas eran valiosas. Su forma de actuar nos enseña que el valor de una persona no depende de cómo la vean los demás, sino de cómo la ve Jehová.

También aprendemos que la humildad atrae el amor y la atención de Jehová. Las personas que se acercaban a Jesús con un deseo sincero de aprender nunca fueron rechazadas. Al contrario, Jesús las animó y las ayudó, lo que demuestra que Jehová se fija con cariño en quienes tienen un corazón humilde y dispuesto.

Además, la manera de actuar de Jesús nos ayuda a fortalecer nuestra autoestima espiritual. Si servimos a Jehová pero a veces nos sentimos poco valiosos, recordar cómo Jesús trató a las personas humildes nos ayuda a convencernos de que realmente le importamos mucho a Jehová y que él nos aprecia tal como somos.

5. ¿Qué le pasaba a la mujer con la que se encontró Jesús en Galilea?

La mujer sufría de hemorragias desde hacía doce años, un problema de salud que le causaba mucho dolor y desgaste físico. A pesar de buscar ayuda, su condición no mejoraba, lo que hacía su situación cada vez más difícil y agotadora.

Además, su enfermedad la hacía ceremonialmente impura según la Ley. Esto significaba que casi no podía relacionarse con otras personas, ya que cualquiera que la tocara también quedaba impuro. Como resultado, probablemente vivía aislada y se sentía sola.

También se veía afectada en sentido espiritual. No podía adorar a Jehová junto con los demás en la sinagoga ni participar en las fiestas religiosas. Esto debió causarle un profundo sufrimiento emocional, pues no solo luchaba con su enfermedad, sino también con la tristeza de sentirse excluida y apartada de la adoración a Jehová.

6. ¿Cómo se curó la mujer que sufría hemorragias?

La mujer se curó gracias a su fe en Jesús. Aunque no se atrevió a hablarle directamente, creyó firmemente que con solo tocar su ropa podría sanar. Esa fe sincera la llevó a acercarse a Jesús entre la multitud y tocar su manto, confiando plenamente en el poder que Jehová le había dado.

En el mismo instante en que lo tocó, su hemorragia se detuvo. La Biblia muestra que no fue un acto mágico, sino el resultado de una fe profunda y personal. Jehová bendijo esa fe, y la mujer sintió de inmediato que su enfermedad había desaparecido.

Cuando Jesús preguntó quién lo había tocado, la mujer confesó lo que había hecho. Lejos de regañarla o avergonzarla, Jesús le habló con cariño y respeto. La llamó “hija” y le aseguró que su fe la había curado, dándole paz y dignidad además de la sanación física.

7. ¿Cómo trató Jesús a aquella mujer? (Marcos 5:34)

Jesús la trató con profunda ternura y comprensión. Al notar que estaba temblando de miedo, no la expuso ni la avergonzó delante de la gente. En lugar de eso, le habló con calma y cariño, creando un ambiente seguro para ella.

La llamó “hija”, una expresión llena de cercanía y afecto. Esta no fue una palabra casual, sino una muestra especial de amor y consideración. Según la nota de estudio, es la única vez registrada en la que Jesús se dirige así a una mujer, lo que indica que quiso tranquilizarla y hacerla sentir protegida en un momento muy delicado.

Además de curarla físicamente, Jesús cuidó su corazón y sus emociones. Al decirle que su fe la había sanado y despedirla en paz, la liberó de cualquier sentimiento de culpa o vergüenza. Así, Jesús no solo le devolvió la salud, sino que también la ayudó a comprender cuánto la amaba Jehová y lo valiosa que era para Él.

8. ¿Qué dificultades afrontó una hermana de Brasil?

Renata afrontó grandes dificultades físicas desde su nacimiento. Debido a un defecto genético, nació sin piernas y sin su mano izquierda. Esta condición limitó muchas actividades normales de la vida diaria y requirió un gran esfuerzo físico y emocional para adaptarse a su entorno.

También sufrió mucho a nivel emocional por el trato que recibió de otras personas. En la escuela fue víctima constante de bullying; se burlaban de ella y le ponían apodos crueles. Estas experiencias repetidas afectaron su autoestima y pudieron hacerla sentir poco valiosa.

Además, tuvo que enfrentar prejuicios incluso dentro de su propia familia. En vez de recibir siempre comprensión y apoyo, a veces fue tratada con discriminación. Aun así, su experiencia refleja que, aunque las personas fallen, Jehová ve el valor real de sus siervos y nunca los desprecia, como muestra la Biblia al decir que él es “muy tierno en cariño” con quienes sufren.

9. ¿Qué ayudó a Renata a sentirse muy valiosa?

El cariño y el apoyo de la congregación cristiana la ayudaron mucho. Cuando Renata se hizo testigo de Jehová, los hermanos la animaron con amor sincero y la trataron con respeto. Gracias a ese ambiente, pudo empezar a verse a sí misma como Jehová la ve: una persona valiosa y digna de amor.

También le ayudó sentirse parte de una familia espiritual. Renata expresó que tantas personas la apoyaron que ni siquiera podría enumerarlas. Esto le confirmó que Jehová usa a sus siervos para dar ánimo y consuelo, y que nadie está solo dentro de su pueblo.

Además, aprender cómo Jehová ve a sus siervos fortaleció su autoestima. Al estudiar la Biblia, Renata entendió que Jehová no se fija en las limitaciones físicas, sino en el corazón. Eso la ayudó a convencerse de que, a los ojos de Dios, ella es profundamente valiosa y amada.

10. ¿En qué situación terrible estuvo María Magdalena?

María Magdalena estuvo en una situación muy angustiante, pues estaba poseída por siete demonios. Esta condición debió causarle un gran sufrimiento emocional y mental, y probablemente la hacía comportarse de maneras que otros no entendían. Como resultado, es muy posible que la gente la evitara y la mirara con temor o desprecio.

Además, debió sentirse profundamente sola y marginada. Estar bajo la influencia de los demonios seguramente la hizo sentirse indefensa y asustada, sin control sobre su propia vida. En ese período oscuro, María Magdalena pudo haber pensado que no valía nada o que estaba irremediablemente perdida.

Sin embargo, cuando Jesús la liberó de los demonios, su vida cambió por completo. Él no la rechazó por su pasado, sino que la ayudó a recuperar la dignidad, la paz y la esperanza. Al seguir a Jesús con fe, María Magdalena pudo ver que, a pesar de todo lo que había sufrido, tenía un inmenso valor a los ojos de Jehová.

Análisis de la imagen

En la parte izquierda de la imagen se observa a una mujer aislada, en el suelo, con una expresión de angustia y miedo. Su postura es encorvada y defensiva, y las personas a su alrededor parecen mirarla con distancia o desconfianza. Este detalle visual refleja claramente cómo María Magdalena pudo haberse sentido cuando estaba poseída por demonios: marginada, incomprendida y rechazada por la sociedad. La oscuridad del ambiente y su posición baja refuerzan la idea de un período muy oscuro y doloroso de su vida.

En contraste, la parte derecha de la imagen muestra un ambiente completamente diferente. María aparece de pie, integrada entre otras personas, con una expresión de alivio y alegría. La luz es más clara, los rostros son amables y Jesús está cerca, transmitiendo calma y dignidad. Esto ilustra el efecto que tuvo Jesús al liberarla de los demonios: no solo la sanó, sino que la devolvió a la comunidad y le permitió recuperar su valor y su identidad.

Además, la cercanía de Jesús y la actitud respetuosa de quienes la rodean refuerzan una idea clave del párrafo 10: Jesús no la definió por su pasado ni por su sufrimiento, sino que la ayudó a ver el inmenso valor que tenía a los ojos de Dios. La imagen visualiza claramente ese “antes y después”, mostrando cómo pasó de una situación de miedo y soledad a una vida con esperanza, fe y dignidad.

11. ¿Cómo le dejó claro Jesús a María Magdalena lo mucho que Jehová la apreciaba?

Jesús le mostró su aprecio al invitarla a acompañarlo en sus giras de predicación. Esto no era algo común, y le permitió escuchar de primera mano sus enseñanzas y fortalecer su fe. Con ese privilegio, Jesús dejó claro que Jehová confiaba en ella y la consideraba valiosa, no por su pasado, sino por su corazón sincero.

Además, Jesús la honró al aparecerse primero a ella después de su resurrección. En un momento tan importante, eligió hablar con María Magdalena y consolarla cuando estaba llorando. Este detalle muestra el cariño y la consideración que Jehová tenía por ella.

Jesús también le dio una asignación especial: anunciar a los apóstoles que había resucitado. Al confiarle ese mensaje tan importante, Jesús confirmó que María Magdalena era digna de confianza y muy apreciada por Jehová. Así, no solo la sanó en el pasado, sino que la elevó espiritualmente y le devolvió dignidad y propósito.

12. ¿Por qué se sentía rechazada Lidia?

Lidia se sentía rechazada porque desde antes de nacer percibió que no era deseada. Saber que su madre había pensado en abortarla marcó profundamente su manera de verse a sí misma y la hizo sentir que su vida no tenía valor.

Además, durante su infancia, su madre no se ocupó de ella ni le mostró cariño. En lugar de apoyo, recibió palabras crueles que dañaron su autoestima. Esto la llevó a crecer con la sensación de que no merecía amor ni atención.

Como consecuencia, Lidia desarrolló un fuerte miedo al rechazo. Aunque deseaba ser aceptada y querida por los demás, pensaba que no lo lograría porque había llegado a creer lo que su madre le decía: que era una mala persona y no merecía ser amada. Esto explica por qué se sentía tan rechazada y herida emocionalmente.

13. ¿Qué ayudó a Lidia a comprender el gran valor que tiene a los ojos de Jehová?

Lidia empezó a verse de otra manera cuando conoció la verdad bíblica. La oración y la lectura de la Biblia la ayudaron a acercarse a Jehová y a entender que él la ama y la valora, sin importar lo que otros le hubieran dicho en el pasado.

También fue clave el cariño constante de la congregación. Los hermanos la animaron con palabras y acciones, ayudándola a sentirse aceptada y querida. De esta forma, Lidia pudo comprobar que Jehová usa a su pueblo para reflejar su amor y dar apoyo emocional.

Además, el amor y las palabras de ánimo de su esposo y de sus amigos reforzaron su autoestima. Al recordarle con frecuencia sus buenas cualidades, la ayudaron a alinear su manera de verse con la forma en que Jehová la ve: como una persona valiosa, digna de amor y aprecio.

14. ¿Qué nos enseña 1 Samuel 16:7 sobre el punto de vista de Jehová? (Mira también el recuadro “¿Por qué valora Jehová tanto a sus siervos?”)

Primera de Samuel 16:7 nos enseña que Jehová no ve a las personas como las ve el mundo. Mientras los humanos suelen fijarse en la apariencia, la posición social o los logros, Jehová mira el corazón. Esto nos recuerda que nuestro verdadero valor no depende de lo externo, sino de lo que somos por dentro y de nuestra relación con Él.

Este texto también nos ayuda a confiar en el criterio de Jehová. Sus pensamientos son más elevados que los nuestros, así que cuando Él nos valora, lo hace por razones profundas y justas, no superficiales. Saber esto puede darnos mucha paz cuando nos sentimos poco importantes o comparados con otros.

Además, aprendemos que Jehová valora especialmente a sus siervos porque los creó con la capacidad de conocerlo y ser sus amigos. Fuimos hechos a su imagen, y eso ya nos da un valor especial. Cuando decidimos acercarnos a Él y servirle, ese valor se fortalece aún más a sus ojos.

Por último, este punto de vista nos anima a mirarnos como Jehová nos mira. Al recordar cómo Él trató a siervos fieles que a veces se sintieron desanimados, como Elías, Noemí o Ana, entendemos que Jehová nunca dejó de valorarlos. Eso nos ayuda a reforzar nuestra autoestima y a sentirnos verdaderamente valiosos para nuestro Creador.

15. ¿Por qué le dijo Jehová a Daniel “Tú eres muy valioso”?

Jehová le dijo eso a Daniel porque escuchó sus oraciones. Aunque Daniel estaba muy agotado y desanimado, siguió orando con fe y humildad. Jehová respondió enviándole al ángel Gabriel para asegurarle que sus oraciones habían sido oídas y que él era muy valioso a Sus ojos.

También lo valoraba por su fidelidad constante. Daniel sirvió a Jehová durante muchos años, incluso en circunstancias difíciles. Amaba la justicia y se mantuvo fiel sin importar su edad o situación, y esas cualidades hicieron que Jehová lo estimara profundamente.

Además, este relato se escribió para animarnos hoy. Jehová quiso que supiéramos que, así como valoró a Daniel, también valora a quienes aman lo correcto y le sirven con lealtad. Él no pasa por alto el esfuerzo ni la fidelidad de sus siervos.

Por último, aprendemos que Jehová valora a sus siervos por lo que hay en su corazón. Cuando actuamos con justicia, humildad y amor por lo que es correcto, Jehová nos ve como personas muy valiosas, tal como vio a Daniel.

16. ¿Qué te puede ayudar a ver a Jehová como un padre que te quiere?

Meditar en cómo Jehová actúa como un padre amoroso puede ayudarte mucho. La Biblia muestra que él no se dedica a buscar defectos, sino que desea ayudarnos y cuidarnos. Saber que Jehová da cosas buenas a sus hijos y se interesa incluso por los detalles pequeños de nuestra vida nos hace sentir amados y protegidos.

También ayuda usar la imaginación de manera positiva al orar y meditar. Por ejemplo, pensar en Jehová como un padre que te lleva en sus brazos, te protege y te da consuelo puede traer mucha paz al corazón. Esta manera de pensar ha ayudado a personas que luchaban con sentimientos de inutilidad a sentirse seguras y queridas por Dios.

Además, recordar cómo Jehová nos ha atraído con amor y nos ha usado en su servicio fortalece nuestra autoestima espiritual. Si Jehová nos ha ayudado a acercarnos a Él, nos ha sostenido con el paso del tiempo y nos ha permitido ayudar a otros, eso demuestra claramente que nos considera útiles y valiosos.

17. ¿Qué te puede convencer de que cuentas con la aprobación de Jehová?

Confiar en lo que dice la Biblia puede convencerte de que cuentas con la aprobación de Jehová. Su Palabra asegura que él bendice al justo y lo rodea con su aprobación como con un gran escudo protector. Saber esto nos da seguridad y nos protege cuando surgen dudas sobre nuestro valor personal.

También te puede convencer reconocer cómo Jehová demuestra su apoyo de manera práctica. Él usa a los ancianos, a los amigos y a los hermanos de la congregación para darte ánimo y recordarte cuánto te valora. Esas palabras de aliento no son casuales, sino una forma en que Jehová muestra que está contento contigo.

Además, la imagen refuerza esta idea al mostrar a una persona protegida y rodeada de calma, simbolizando cómo la aprobación de Jehová actúa como un escudo. Aunque haya dificultades alrededor, quien cuenta con el favor de Dios puede sentirse seguro, cuidado y fortalecido, sabiendo que Jehová lo aprueba y lo valora profundamente.

Análisis de la imagen

En la imagen se ve a dos hermanas caminando juntas, sonriendo y conversando con naturalidad frente a un Salón del Reino. El gesto cariñoso —una de ellas colocando el brazo sobre el hombro de la otra— transmite apoyo, cercanía y aceptación. Este detalle visual conecta directamente con la idea de que Jehová usa a los hermanos de la congregación para recordarnos cuánto nos valora y nos aprueba.

El ambiente es tranquilo y luminoso, lo que refuerza la sensación de seguridad y protección. Esto armoniza con las palabras de Salmo 5:12, donde se dice que la aprobación de Jehová rodea a los justos como un gran escudo. La imagen transmite esa protección emocional y espiritual: aunque estén en medio de otras personas y de la vida cotidiana, ellas caminan con paz y confianza.

Además, el hecho de que estén saliendo del Salón del Reino resalta que la aprobación de Jehová no es solo una idea abstracta, sino algo que se experimenta de manera práctica mediante el ánimo, las palabras amables y el apoyo sincero de la congregación. La imagen ilustra claramente cómo aceptar ese ánimo fortalece la seguridad personal y ayuda a convencerse de que uno cuenta con el favor y la aprobación de Jehová.

18. ¿Por qué debes aceptar las palabras de ánimo que te dan?

Debes aceptarlas porque Jehová puede estar usando a esas personas para recordarte que cuentas con su aprobación. Cuando hermanos que te conocen y te quieren te dicen cosas positivas, no son simples opiniones humanas; muchas veces reflejan cómo Jehová te ve y cuánto te valora.

Aceptar el ánimo también te ayuda a fortalecer tu fe y tu autoestima espiritual. Rechazarlo pensando que “no es verdad” puede impedirte ver el apoyo que Jehová te está dando. Como le pasó a Eliana, aprender a creer esas palabras es parte del proceso de sanación y crecimiento espiritual.

Además, cuando aceptas el ánimo con humildad, permites que Jehová te impulse a seguir adelante en su servicio. El apoyo cariñoso de los ancianos y de la congregación puede ayudarte a avanzar y asumir nuevas responsabilidades, confirmando que Jehová confía en ti y te considera valioso.

19. ¿Por qué puedes tener la seguridad de que eres de gran valor para Jehová?

Puedes tener esa seguridad porque Jesús nos enseñó claramente cuánto nos ama nuestro Padre celestial. Al hablar del cuidado que Jehová tiene incluso por las aves, Jesús mostró que, si Dios se preocupa por ellas, mucho más se preocupa por nosotros. Esto confirma que tu vida tiene un gran valor para Jehová.

Además, Jehová demuestra su amor de manera constante, no solo con palabras, sino con hechos. Él te cuida, te sostiene y te da lo necesario para seguir adelante espiritualmente. Su interés en ti no depende de tus errores o limitaciones, sino del amor profundo que siente por sus siervos.

Por último, saber que eres valioso para Jehová también te motiva a ayudar a otros. Cuando recuerdas cuánto te aprecia Dios, nace el deseo de transmitir ese mismo ánimo y cariño a quienes se sienten desanimados, ayudándolos a ver que ellos también son muy valiosos a los ojos de Jehová.

¿QUÉ CONTESTARÍAS?

¿Cómo ayudó Jesús a las personas a ver que eran valiosas a los ojos de Dios?

Jesús trató a las personas con dignidad, respeto y compasión, incluso a las que el mundo despreciaba. Les dedicó tiempo, las escuchó, las enseñó con paciencia y las ayudó en sentido espiritual y físico. Con su manera de actuar, reflejó perfectamente cómo Jehová ve a las personas: no por su apariencia o posición, sino por su corazón. Así, Jesús les ayudó a entender que eran importantes y muy valiosas para Dios.

¿Cómo ayudó Jesús a la mujer que sufría hemorragias?

Jesús la ayudó no solo curándola físicamente, sino también emocionalmente. Al notar su miedo y vergüenza, le habló con ternura y respeto, y la llamó “hija”. De esa manera, la tranquilizó y la liberó de cualquier sentimiento de culpa. Jesús le hizo ver que su fe había sido valiosa y que Jehová la amaba profundamente, devolviéndole la paz, la dignidad y la seguridad.

¿Qué podemos hacer para vernos como Jehová nos ve?

Podemos aprender a vernos como Jehová nos ve leyendo la Biblia y meditando en cómo él trató a sus siervos fieles. También ayuda aceptar las palabras de ánimo que recibimos de los hermanos, ya que Jehová puede usarlos para recordarnos nuestro valor. Además, orar con sinceridad y recordar las veces en que Jehová nos ha ayudado fortalece nuestra convicción de que somos valiosos y amados por nuestro Padre celestial.

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