Lecciones que Aprendo de la Biblia — Lección 102: Juan Tiene una Revelación

El Estudio Bíblico de la Congregación de esta semana nos lleva a la lección 102 del libro «Lecciones que aprendo de la Biblia«: «Juan tiene una revelación». Aquí encontrarás las respuestas a las preguntas del libro, además de lecciones sobre Jehová y aplicaciones prácticas para la vida cristiana, el ministerio y la familia.

Lección 102: Juan tiene una revelación

Pregunta del libro: ¿Qué va a hacer Jesús en la guerra de Armagedón?

En la guerra de Armagedón, Jesús dirigirá a los ejércitos celestiales para derrotar por completo el sistema malvado de Satanás. Así pondrá fin a toda la maldad, la guerra y el sufrimiento humano, y dará paso al cumplimiento total del propósito de Jehová: un mundo donde solo se adore a él, en perfecta paz y armonía tanto en el cielo como en la Tierra.

¿Qué me enseña este capítulo de Jehová?

Jehová es el Dios de la revelación; no esconde su propósito final, sino que lo da a conocer a quienes lo aman, tal como hizo con Juan. Esto concuerda con Amós 3:7, donde se explica que Jehová no hace nada sin antes revelar su secreto a sus siervos los profetas. Nos demuestra que Jehová quiere que su pueblo entienda lo que va a suceder, en vez de dejarlo en la incertidumbre, y por eso ha preservado el libro de Revelación para nuestro beneficio actual.

Jehová tiene el control absoluto del futuro; las visiones muestran que nada de lo que sucede escapa a su conocimiento ni a su poder, algo que también confirma Isaías 46:10, donde Jehová declara desde el principio el final, y afirma que todo lo que él quiere se cumplirá sin falta. Esto nos da mucha confianza en que las profecías de Revelación se cumplirán exactamente como Jehová las ha planeado, sin importar cuánto tarden.

Jehová es paciente pero también justo: permite que la maldad llegue a su límite antes de intervenir a través de su Hijo, un principio que se refleja en 2 Pedro 3:9, donde se explica que Jehová no es lento en cuanto a su promesa, sino que es paciente porque no quiere que nadie sea destruido, sino que todos tengan la oportunidad de arrepentirse mientras aún hay tiempo.

Jehová valora profundamente a las personas de todas las naciones, pueblos e idiomas, sin importar su origen, como muestra la visión de la gran muchedumbre. Esto concuerda con Hechos 10:34, 35, donde Pedro reconoce que Jehová no hace acepción de personas, sino que acepta a todo el que le teme y hace lo que es justo, sin importar su nacionalidad o procedencia.

Jehová cumple lo que promete; después de siglos de espera, su Reino finalmente actúa, mostrando que sus palabras nunca fallan, tal como se afirma en Josué 23:14, donde se recuerda que ninguna palabra de todas las buenas promesas de Jehová ha dejado de cumplirse. Esto fortalece nuestra fe en que también se cumplirán las promesas futuras que aparecen en Revelación.

Jehová comparte su gloria y autoridad con Jesucristo, a quien confía la tarea de ejecutar el juicio final contra la maldad, algo que también se menciona en Mateo 28:18, donde Jesús declara que se le ha dado toda autoridad en el cielo y en la Tierra. Esto nos muestra la estrecha relación de confianza y unidad que existe entre Jehová y su Hijo.

¿Qué otras lecciones aprendo, en general?

Podemos mantenernos fieles aunque estemos, como Juan, en circunstancias difíciles o de aislamiento, porque Jehová sigue comunicándose con sus siervos, tal como se ve en Salmo 34:18, donde se dice que Jehová está cerca de los quebrantados de corazón. Esto nos anima a no sentirnos abandonados aunque enfrentemos pruebas, encierro o soledad por causa de nuestra fe.

La adoración verdadera se caracteriza por la humildad, como los veinticuatro ancianos que se inclinan ante Jehová en vez de buscar reconocimiento propio, un ejemplo parecido al de Revelación 4:10, 11, donde estos ancianos ponen sus coronas delante del trono, reconociendo que toda la gloria le pertenece únicamente a Jehová.

Vale la pena leer y meditar en el libro de Revelación, porque el mismo texto promete felicidad a quien lo lee y lo aplica, según Revelación 1:3, que dice que feliz es el que lee en voz alta y los que escuchan las palabras de esta profecía y las ponen en práctica en su vida diaria.

El futuro de la humanidad depende de Jehová y de Jesús, no de los gobiernos humanos, así que no debemos poner nuestra esperanza en la política ni en soluciones humanas, tal como advierte Salmo 146:3, que anima a no confiar en príncipes ni en ningún ser humano que, al final, no puede salvar a nadie.

La gran muchedumbre que adora a Jehová nos recuerda que la salvación está al alcance de personas sencillas de todo el mundo, incluidos nosotros, como también lo confirma Revelación 7:14, donde se explica que estas personas lavaron sus túnicas y las blanquearon en la sangre del Cordero, mostrando que la salvación depende de la fe en el sacrificio de Jesús.

Antes de la liberación final todavía queda una obra importante por hacer, lo cual nos motiva a seguir predicando con urgencia, tal como Jesús mismo indicó en Mateo 24:14, al explicar que las buenas noticias del Reino se predicarían en toda la Tierra habitada antes de que llegue el fin de este sistema.


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