Estudio de la Atalaya
Estudio de la atalaya de esta semana
El amor de Dios dura para siempre
1, 2. ¿Cómo se sienten muchos hermanos ante los golpes de la vida?
Muchos se sienten como un barco en una tormenta: por dentro todo se mueve. Hay días en los que están seguros de que Jehová los ama, pero en otros sienten que él está lejos o que no los ve, como expresaron algunos siervos fieles en los Salmos. Es normal que las emociones suban y bajen cuando hay angustia. Por eso, la clave es “echar el ancla” en lo que Jehová dice, no solo en lo que uno siente.
A veces el ánimo mejora cuando un amigo nos anima con una palabra oportuna, y eso da alivio por un rato. Pero luego pueden regresar las dudas, y uno se pregunta si Jehová sigue pendiente. La Biblia muestra que un amigo verdadero ayuda “en tiempos de angustia” y que una palabra bien dicha puede calmar el corazón. Ese apoyo humano es valioso, pero el “ancla” más firme es recordar lo que Jehová piensa de nosotros.
3a) ¿Qué es el amor leal?
El amor leal es un amor con compromiso: no es solo emoción del momento, sino un apego profundo que se mantiene firme. Incluye lealtad, integridad y constancia. Por eso puede sostenernos cuando estamos débiles: no depende de que hoy nos sintamos bien o mal. Y la Biblia muestra que Jehová no solo “ve” nuestro sufrimiento, sino que lo tiene en cuenta con amor leal.
El amor leal es como un lazo fuerte que no se corta con facilidad. No es un cariño pasajero, sino una decisión de seguir amando y actuando a favor de alguien. Por eso en la Biblia aparece como una base segura: Jehová merece gratitud porque es bueno y su amor leal no se agota. Cuando recordamos esa clase de amor, recuperamos estabilidad para seguir adelante.
3b) ¿Por qué decimos que nadie muestra esta cualidad mejor que Jehová?
Porque Jehová no ama “a medias” ni por ratos. Él se describe como misericordioso, compasivo y lleno de amor leal. Eso significa que, aun cuando pasamos por noches difíciles, él no abandona a quienes le son fieles. Es como un pastor que acompaña en el valle oscuro: la presencia de Jehová da seguridad cuando todo lo demás tiembla.
Porque Jehová es constante: su amor no cambia según nuestro estado de ánimo. Él ve el sufrimiento, sabe lo que vivimos y actúa con lealtad. Cuando uno entiende eso, las tormentas no desaparecen de golpe, pero el corazón se estabiliza: ya no se siente a la deriva. Jehová demuestra que su amor leal es real, práctico y duradero.
4. ¿Cuáles son algunas enseñanzas básicas de la Biblia? ¿Por qué no dejamos que nada nos haga creer lo contrario?
Algunas enseñanzas básicas son verdades claras: que el nombre de Dios es Jehová, que los muertos están inconscientes, que Jehová ama y dio a su Hijo, y que él promete un futuro sin muerte ni dolor. Cuando uno se convence con pruebas bíblicas, ya no se deja mover por ideas contrarias. De la misma manera, si aceptamos que Jehová nos ama como una verdad básica, será más fácil rechazar la duda.
Estas enseñanzas son como pilares: sostienen todo lo demás. Si un pilar está firme, los vientos no tiran la casa. La Biblia afirma que Jehová es el Altísimo y revela quién es, explica la condición de los muertos y promete un mundo nuevo con vida y paz. Cuando esas verdades están bien “ancladas” en la mente, las emociones no mandan; la fe se apoya en hechos.
5. ¿Cómo llega una persona a rechazar las creencias falsas?
Llega comparando lo que creía con lo que enseña la Biblia, y haciéndose preguntas sinceras: “¿Esto es cierto?”. Luego deja que la Biblia corrija su manera de pensar. Así, en vez de aceptar ideas por costumbre, acepta lo que la Escritura dice con claridad sobre Jesús y su relación con Dios. Eso puede requerir derrumbar ideas muy arraigadas, pero con la Palabra de Dios se puede lograr.
Una persona rechaza creencias falsas cuando decide amar la verdad más que la tradición. Examina pruebas, ajusta su pensamiento y no vuelve atrás. La Biblia anima a dejar lo que quedó detrás y seguir avanzando, sin regresar a viejas ideas que ya fueron refutadas. Cuando uno hace ese trabajo mental y espiritual, gana paz y seguridad, porque su fe se basa en lo que Dios dice.
6. ¿Por qué en el Salmo 136 se repite tantas veces la frase “su amor leal dura para siempre”?
Porque Jehová quiere grabar una verdad fundamental: su amor leal no se termina ni se “cansa” de sus siervos. Al repetirse tantas veces, el mensaje se vuelve imposible de ignorar: Jehová ha actuado con amor de forma constante, y seguirá haciéndolo. Eso ayuda a combatir la duda, ya que la idea “Jehová no me ama” no viene de la Biblia; choca con lo que Jehová repite una y otra vez.
La repetición funciona como un recordatorio fuerte, como un estribillo que sostiene la canción. Cuando alguien está desanimado, necesita algo sencillo y firme a lo que aferrarse. El Salmo 136 hace exactamente eso: te ayuda a “echar el ancla” en una certeza, no en suposiciones. Por eso se repite: para fortalecer la convicción de que el amor leal de Jehová es permanente.
7. ¿Cuáles son algunos textos que nos confirman que Jehová sí nos ama?
Hay textos que hablan con certeza, no con “quizás”. Jesús enseñó que valemos mucho para Jehová, más que aves pequeñas. Y Jehová mismo promete dar fuerzas, ayudar y sostener. Cuando uno está bajo presión, esos textos funcionan como un abrazo en palabras: te recuerdan que no eres invisible y que Jehová se involucra. Meditar en esas promesas fortalece la mente cuando el corazón tiembla.
Estos textos confirman dos cosas: tu valor y la ayuda de Jehová. Por un lado, Jesús destacó que Jehová nos considera valiosos. Por otro lado, Jehová promete apoyo real, no solo buenos deseos. Así, la duda pierde fuerza, porque la Biblia no presenta el amor de Dios como una posibilidad, sino como una realidad. Leer esos pasajes y recordarlos en oración puede devolverte la calma.
8. ¿Qué podemos hacer si seguimos dudando de que Jehová nos quiere?
Podemos comparar lo que sentimos con lo que sabemos. Los sentimientos pueden engañarnos, pero la Biblia es confiable. Si me siento “sin amor”, no debo concluir que Jehová cambió; más bien debo recordar que “Dios es amor” y que su personalidad no se contradice. Entonces, en vez de alimentar la duda, la llevo a la oración, hablo con Jehová con sinceridad y dejo que su Palabra corrija mi percepción.
Otra ayuda es no tomar decisiones espirituales en el pico de la emoción. Si hoy me siento mal, eso no significa que Jehová me dejó. La Biblia enseña que el amor define quién es Jehová, así que la duda no es “la verdad”, solo es una sensación pasajera. En esos momentos, lo mejor es volver a textos claros, meditar, y seguir orando con confianza, aunque el corazón esté pesado.
9, 10. ¿De qué estaba hablando Jesús cuando dijo “A ustedes el Padre mismo los quiere”?
Jesús estaba hablando del tema de la oración. Les explicó que debían orar al Padre en su nombre, y les aseguró que Jehová los ama y escucha personalmente. O sea, no es que Jehová esté “lejos” y Jesús tenga que convencerlo: el Padre ya tiene cariño por sus siervos. Eso fortalece la confianza al orar: cuando hablas con Jehová, no estás molestando; estás acercándote a alguien que te quiere de verdad.
Jesús también estaba evitando una confusión: que, por el cariño que le tenían, los discípulos terminaran orándole a él. Por eso dejó claro que las oraciones van dirigidas a Jehová, y que Jehová mismo se interesa en escucharlas. Además, amar a Jesús y obedecerlo nos acerca más al Padre, porque Jehová valora ese amor. Así, la frase “el Padre mismo” se vuelve una base firme contra la duda.
11. ¿Por qué se alegra Satanás si empezamos a dudar del amor de Jehová?
Porque su objetivo es debilitarnos. La Biblia lo pinta como alguien que intenta “devorar”, es decir, destruir la fe. Si logra que creamos “Jehová no me quiere”, será más fácil que nos rindamos en los problemas y dejemos de orar. También quiere que pensemos que no merecemos el rescate, y así perdamos esperanza. Pero conocer su táctica nos ayuda a resistir y no caer en esa trampa.
Satanás se alegra porque la duda corta la comunicación con Jehová. Si uno deja de orar o se aísla, queda más vulnerable. Por eso la Biblia aconseja ponerse “la armadura” y oponerse al Diablo. En vez de creerle, lo correcto es resistir: aferrarnos a lo que Jehová dice, seguir orando, y mantener hábitos espirituales que protegen la mente.
12, 13. ¿Por qué el pecado heredado nos puede hacer dudar del amor de Jehová?
Porque la imperfección afecta cómo pensamos y cómo sentimos. Al pecar, o incluso solo al recordar que no somos perfectos, pueden surgir culpa, vergüenza e inseguridad. Eso puede hacernos concluir, equivocadamente, que Jehová nos ve con rechazo. Pero la Biblia explica que el pecado entró en la humanidad y nos dañó; por eso no siempre reaccionamos de forma equilibrada. Aun así, Jehová sigue mostrando amor leal a quienes lo aman.
El pecado heredado puede “distorsionar” la conciencia, como si la mente tuviera una lente rayada: todo se ve peor. La Biblia dice que la creación fue sometida a una condición difícil, y eso incluye emociones frágiles. Entonces, aunque Jehová nos ame, podemos sentirnos indignos. En esos momentos, conviene recordar quién es Jehová: un Dios que muestra amor leal, y que no mide a sus siervos con una regla imposible.
14. ¿Por qué pensar en el rescate nos ayuda a dejar de dudar del amor de Jehová?
Porque el rescate es una prueba objetiva del amor de Jehová. La Biblia dice que Dios mostró su amor cuando todavía éramos pecadores. Eso significa que su amor no depende de que seamos perfectos primero. Si el pecado heredado intenta decir “no vales”, el rescate responde “Jehová te ama tanto que dio lo más valioso para ayudarte”. Recordarlo corta la duda de raíz y nos ayuda a luchar contra pensamientos que nos hunden.
También nos protege del “engaño” del pecado: la tendencia a enfocarnos solo en fallas y olvidar la misericordia de Jehová. El rescate demuestra que Jehová quiere perdonar y acercarnos a él. Así que, cuando la mente repite “no merezco nada”, podemos responder con la Biblia: Jehová ya tomó la iniciativa por amor. Eso nos anima a levantarnos, seguir orando y avanzar sin quedarnos atrapados en la culpa.
15, 16. Si le somos leales a Jehová, ¿de qué podemos estar seguros, y por qué?
Podemos estar seguros de que Jehová también será leal y no nos abandonará. Jehová invita a escoger la vida y aferrarnos a él, porque él desea nuestro bien. Y la Biblia muestra un principio: Jehová actúa con lealtad con quien es leal. Eso no significa que no habrá pruebas, pero sí significa que nunca estaremos solos en ellas. Esa certeza es un ancla que no se suelta.
Podemos estar seguros de que su amor leal seguirá siendo constante, incluso si hoy estamos cansados o tristes. Nuestra lealtad no compra el amor de Jehová; más bien demuestra que confiamos en él. Y Jehová responde con apoyo real, porque es fiel a sus promesas. Por eso, cuando vengan tormentas emocionales, lo más sabio es volver a lo que sabemos: Jehová ama, ayuda y permanece cerca.
¿QUÉ RESPONDERÍAS?
• ¿Por qué es bueno ver el amor de Jehová como una enseñanza básica de la Biblia?
Porque te da estabilidad. Si lo tratas como una verdad fundamental —igual que otras enseñanzas claras—, entonces la duda no gobierna tu mente. Cuando aparece el pensamiento “Jehová no me quiere”, lo identificas como algo falso y lo rechazas con firmeza, apoyándote en lo que Jehová repite: su amor leal dura para siempre. Eso te ayuda a “echar el ancla” y a no ir a la deriva emocionalmente.
• ¿Por qué el pecado heredado nos puede hacer dudar del amor de Jehová?
Porque nos deja una inclinación a pecar y emociones frágiles: culpa, vergüenza e inseguridad. Eso puede empujarnos a pensar que Jehová se aleja, cuando en realidad lo que está fallando es nuestra percepción. Además, el pecado llegó a toda la humanidad y nos afecta profundamente, así que no es raro que a veces dudemos. Entender esto evita que confundamos un sentimiento con la verdad.
• ¿Qué nos ayudará a dejar de dudar del amor de Jehová?
Recordar pruebas claras del amor de Jehová: su amor leal constante y el rescate. También ayuda resistir los ataques de Satanás, no quedarnos aislados, meditar en textos que hablan con certeza, y seguir orando con confianza. Cuando tu mente se apoya en lo que Jehová ya demostró, la duda pierde fuerza y el corazón recupera paz, incluso en medio de problemas.